En los hábitos configurados como descanso de la normalidad socio-laboral, el concepto de las vacaciones funciona alrededor de una serie de elementos externos. De una habitación y su arena o viceversa: ¿qué elementos de un paisaje dan sentido a las experiencias de descanso cotidianas del primer mundo? ¿se mantiene el placer al quebrar la discontinuidad temporal del estereotipo? ¿en qué queda la agencia convertidas las vacaciones en un presente perpetuo? Los lugares comunes ahí quedan borrosos y generan unas nuevas redes semánticas. En la repetición perpetua, el disfrute sustituye la realización personal por el delirio. Fuera de una lógica cultural inteligible, los cuerpos habitantes de espacios colindantes se cruzan y combinan sin hablarse: la marginalidad de una pragmática no necesitada de las gramáticas temporales de una lengua se halla ante un vacío de significado y no recupera si no oníricamente ningún estado cultural anterior. Una pregunta de lenguaje que quise hacerme aquí es: ¿se puede lograr un máximo de sentido a través de un mínimo referencial? Lo material sensitivo vertebra un viaje temporal en círculo irresoluto por el cierre de su espacio a la interacción con un mínimo de cosas. Lo vital rezuma dentro de sí, un universo sensorial apenas se resuelve cuando el cuerpo ha quedado reducido a su versión paciente. -------------------------------------------------------------------------------------------------- In the habits configured as a break from the social and occupational normality, the concept of holidays works around a series of external elements. From a room and its sand or vice-versa: which elements of a scenery give meaning to the first-world rest experiences? Does the pleasure stay when the discontinuity of the stereotype gets broken? What is the agency left when the holidays turn to be an everlasting present? The common places turn blurred and generate new semantic webs. In the everlasting repetition, the joy substitutes the personal fulfillment with delirium. Outside of a cultural intelligible logic, the inhabitant bodies of adjoining spaces cross and combine among each others without talking: the marginality of a pragmatics that does not require the temporal grammars of a language finds itself in front of an emptiness of sense, and doesn't reach any cultural previous state except in a dreamy way. A language question that I wanted to ask myself here was: is it possible to get a maximum of sense via a minimum of referents? The physical and sensitive constitutes the main structure of a circular temporal trip, unresolved because of its spatial lock to the interaction with a minimum of things. The vital leaks inside itself, a sensory universe hardly finds its way when the body has been down to its patient version.
  • Published: 10/12/14 12:00 am
  • Length: 40
  • Categories: ES

< Back to Library